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Los parásitos de los moluscos bivalvos

La tesis doctoral de José María Valencia Cruz investiga las patologías causadas por Marteilia refringens Perkinsus mediterraneus en mejillones, ostras, escupiñas grabadas y chirlas

Uno de los principales retos a los que se enfrenta la producción de moluscos bivalvos es la prevención y el control de las enfermedades. En esta clase de moluscos es difícil observar señales clínicas aparentes y, además, no disponen de un sistema inmunitario adaptativo, por lo que no es posible utilizar estrategias de prevención que se usan en vertebrados, como las vacunaciones. Por ello, la rapidez en la identificación y el estudio del desarrollo de la enfermedad es clave para ayudar a controlar la dispersión y limitar sus efectos.

La tesis doctoral de José María Valencia Cruz, defendida en la Universidad de las Illes Balears, incluye diferentes estudios sobre los parásitos que afectan a la producción de estas especies de moluscos bivalvos en aguas de las Illes Balears. La tesis la han dirigido el doctor José A. Castro y la doctora Misericòrdia Ramon, del Departamento de Biología.

Como técnico superior del Laboratori d’Investigacions Marines i Aqüicultura del Govern de les Illes Balears, José M. Valencia colaboró con la doctora Amàlia Grau, de la Direcció General de Pesca i Medi Marí, y la doctora Dolors Furones, del Institut de Recerca i Tecnologia Agroalimentàries, entre 1992 y 1994 en el estudio del estado epidemiológico de los moluscos bivalvos en las Illes Balears. Entonces, ya se detectaron parásitos como Marteilia refringensBucephalus haiemanus,Mytilicola intestinalis y, en una de las ostras, un posible Perkinsus.

Posteriormente, entre 1999 y 2000 el investigador realizó un estudio más exhaustivo, y examinó ostras, mejillones y escupiñas grabadas. Se encontraron como parásitos más preocupantes Marteilia refringens, que se encontraba durante todo el año infectando el mejillón y la ostra; y una especie de Perkinsus que infectaba durante todo el año a la escupiña grabada y que solo se encontraba en la ostra en el mes de octubre. También se detectaron otros parásitos, de menor riesgo, como Bucephalus haimeanus en ostra y Mytilicola intestinalis en mejillón y ostra.

Entre 1993 y 2002, se hizo un seguimiento biológico de otro recurso marisquero importante: la chirla, que se pescaba en el banco natural de s'Arenal de Palma, con el objetivo de determinar la cuota máxima de captura por temporada. Al mismo tiempo se determinaron los componentes de la población. Así, se comprobó que en el banco, la especie más importante era la chirla y que también, con un número de individuos mucho más reducido, aparecían Rudicardium tuberculatum, Mactra corallina, Astropecten johnstoni, Sphaeronassamutabilis, un cangrejo ermitaño (Diogenes pugilator) y una escupiña (Spisula solida). Este estudio demostró que las zonas suroriental y noroccidental del banco presentaban más diversidad que el resto del banco, probablemente por la proximidad de otras comunidades biológicas, como las praderas de fanerógamas marinas y algas fotófilas infralitorales.

El seguimiento biológico puso de manifiesto que, a partir de 2002 y como consecuencia de episodios de lluvias torrenciales, desaparecieron los individuos de más de 20 mm (el tamaño legal para comercializar la chirla es de 25 mm). Por este motivo se aplicó una veda para recuperar la pesquera. A mediados de 2004 parecía que se había conseguido el objetivo, pero el julio siguiente se detectó que había habido una alta mortalidad, que no se podía explicar por los cambios en las condiciones ambientales. Por eso, se examinaron histológicamente las muestras recogidas en julio y se detectó la presencia de un parásito en 3 de los 69 individuos observados. Mediante técnicas moleculares se confirmó que el parásito era Marteilia refringens. Esta era la primera vez que se describía dicho parásito en la chirla y, por este motivo, se realizaron nuevas observaciones histológicas e hibridaciones in situ, que demostraron que el parásito presentaba todas las fases de su ciclo vital en el molusco y que, por lo tanto, la chirla era un nuevo huésped para este parásito. No obstante, el número de individuos infectados era muy reducido (menos del 5 por ciento), lo que no permitía afirmar que M. refringens era la causa de la desaparición de la parte explotable del banco de la chirla. Mediante la técnica de reacción en cadena de la polimerasa (PCR) se detectó específicamente la presencia de este parásito en un 55 por ciento de los individuos infectados, hecho que permite asociar este parásito con la mortalidad.

En el año 2004, a partir de las muestras de ostra que estaban parasitadas con Perkinsus, que se proporcionaron al doctor Antonio Villaba, del Centro de Investigacións Mariñas, se describió una nueva especie, Perkinsus mediterraneus. Aunque no se habían detectado mortalidades anómalas como las producidas por otras especies de este género (por ejemplo, las de ostras en la bahía de Chesapeaki, causadas por Perkinsus chesapeaki o las de escupiñas en Galicia producidas por P. olseni), el investigador realizó un estudio sobre las especies afectadas en el litoral balear. Se comprobó que Perkinsus afecta a diversas especies de moluscos bivalves en todas las islas: ostra, escupiña grabada, Mimachlamys varia, arca, chirla, nacra y dos especies de escolar. También se ha comprobado que los moluscos examinados presentan una mayor infección en los meses de verano.

Para establecer la especie se usaron técnicas moleculares, en concreto la PCR clásica, análisis de restricción y secuenciación, que demostraron la presencia de P. mediterraneus en todas las muestras analizados. En ningún caso no se detectó la coinfección con dos especies de Perkinsus, aunque se sabe que las escupiñas del puerto de Maó están en ocasiones infectadas por P. mediterraneus P. olseni. Tampoco se encontró P. chesapeaki, especie que se encontrado recientemente en el delta del Ebro y en Galicia.

Perkinsus mediterraneus en las illes Balears ha presentado poca variabilidad genética, pero se ha comprobado que hay diferenciación entre las islas de Menorca y de Mallorca, hecho que puede ser resultado de diferentes factores, como la variabilidad ambiental, diferentes datos de detección y localidades, la translocación de los huéspedes, la actividad humana, etc.

Finalmente, en diferentes muestreos de chirla se ha detectado la presencia de M. refringens y P. mediterraneus. Aunque no hemos encontrado coinfección, ésta no se puede descartar, porque los individuos analizados son muy jóvenes y posiblemente ambos patógenos estén en fases iniciales de infección. Teniendo en cuenta que M. refringens se activa cuando la temperatura del agua es de 17 ºC (mes de mayo), que P. mediterraneus lo hace más tarde (septiembre-octubre) y que las mortalidades se detectan en junio-julio, es más probable que la causa de la mortalidad se la marteiliosis. 

Ficha de la tesis doctoral

  • TítuloParàsits de mol·luscs bivalves a les Illes Balears: detecció de Marteilia refringens iPerkinsus mediterraneus mitjançant tècniques moleculars
  • Autor: José María Valencia Cruz
  • Programa de doctorado: Biología
  • Departamento: Biología
  • Directores: José A. Castro Ocón y Misericòrdia Ramon Juanpere

 

Fecha de publicación: 16/02/2016