«Somos un coro amateur con la exigencia y la categoría de un coro profesional»

Joan Company, director-fundador de la Coral Universidad de las Illes Balears

Sa Riera acoge el despacho de Joan Company. Hablamos de música mientras se oyen las voces del os cantores que traspasan las paredes del edificio que huele a antiguo. Tenía veinte años y ya dirigía la coral de su pueblo, Sant Joan. Y ahora hace 38 que es el jefe y el corazón de la Coral Universidad de las Illes Balears, que con las corales filiales reúne a unos 400 cantores. La música coral es su vida. Lo lleva grabado en los ojos. Ama lo que hace y emociona lo que dice.

Estáis de aniversario: la Coral Juvenil de Juventudes Musicales de Palma cumple treinta años, y el Coro de Padres y Madres diez...

¡Y 38 del nacimiento de la Coral! Es mi criatura y es mi vida. La Coral debe hacer entre veinte y treinta concierto por año, además de los que hacen las corales filiales. Todo esto, teniendo en cuenta la gran variedad de programas que hacemos, y que se deben preparar y ensayar. Este año, por ejemplo, hemos colaborado tres veces con la Orquesta Sinfónica de las Illes Balears, el último concierto era un réquiem de Johannes Brahms en el Conservatorio de Palma... Ahora también la Sinfónica nos pide cuatro programas diferentes para el año que viene...; es mucha actividad para un coro amateur pero con la exigencia de un coro profesional. La Coral tiene categoría y hacemos mucho trabajo.

¿Cómo fue la creación de la Coral? ¿Tú tienes un poco de culpa, no es verdad?

Sí, creo que puedo decir que soy el padre de la criatura. La creamos cuando yo estudiaba Filosofía y Letras en Son Malferit, los años 1976-1977. No existía la UIB. Dependíamos de Barcelona. Yo dirigía el coro de mi pueblo, y con un grupo de profesores y alumnos nos reunimos en un aula para cantar, hasta que hicimos un concierto de presentación el día 19 de mayo de 1977, en el convento de Sant Jeroni. La ente decía que era «el concierto de barbudos y peludos», porque fue muy informal... Y continuamos y aquí estamos. Y yo creo que de alguna manera rompimos muchos moldes. En aquellos tiempos casi todos los coros estaban vinculados a parroquias, y nosotros fuimos el primer coro civil. ¡Ni siquiera llevábamos uniforme! Y hacíamos un programa nuevo... ¡Y de todo esto ya hace 38 años!

Un joven de veinte años que ya dirigía el coro de su pueblo... ¡Siempre te ha interesado la música!

El interés por la música creo que me llegó por haber hecho una estancia en el Seminario. Centros como Lluc, la Porcíncula y el Seminario era un nido de cultura, cuna de donde han salido muchos escritores, músicos..., y musicalmente tenían su capilla o schola cantorum. Yo, a los diez años, entré en el coro del Seminario, a los pueri cantores o niños cantores. ¡Tengo el recuerdo de flipar por ir a cantar a la Seu de Mallorca! Lo recuerdo con mucha emoción. A los trece años, el director del coro de niños, Miquel Pons, me pidió dirigir un concierto de la escolanía del Seminario... Todo esto me motivó y me hizo amar cada día más la música. Bien, y por otra parte, mi padre, a los noventa años, aun canta. Todo junto ayuda.

Y luego viene la parte de formación: hice Filosofía y Letras y estudios de música y cursos de dirección en Cataluña, Francia y Luxemburgo, que es lo que me hizo dar cuenta que me gustaba la dirección coral.

¿Y qué peculiaridades tiene esta coral...?

Creo que rompió moldes en las formas, los repertorios, ha abierto ventanas... El mundo del canto coral era muy cerrado y, en cambio, la Coral de la UIB creo que tuvo una visión más amplia, más abierta, también con el estilo... Y uno de los objetivos que también tenía muy claro, y que creo que ayudó..., es el aspecto formativo de los cantores. Hemos hecho técnica vocal, cursos internacionales de música. Ten en cuenta que la primera salida la hicimos a Barcelona y cercanías, en 1978. Y esto quería decir entrar en contacto con el gran mundo coral catalán. Y si la Coral empezó a andar fue por todo esto.

¿ Y en el ámbito universitario, en qué lugar se encuentra la Coral...?

Muchas universidades o facultades tienen su propia cora..., pero por la nuestra han pasado más de cien personas que ahora son directores o músicos. El director del Orfeón Donostiarra cantó durante un curso con la Coral UIB, y un director muy reconocido en todo el mundo, Pablo Heras Casado, también cantó con la Coral...

Por el hecho de ser insulares, y por el gran apoyo que siempre hemos tenido de la institución, de todos los equipos que han pasado por ella, y el compromiso con nuestra tierra, cultura, sociedad, instituciones, desde la antigua Orquesta Ciutat de Palma hasta la actual, hemos tenido una relación siempre continua y regular. El gran repertorio sinfónico coral lo ha hecho la coral universitaria con la Orquesta Sinfónica.

Por otra parte, siempre habéis tenido un cuidado especial por recuperar y promover el patrimonio, la música y los músicos mallorquines.

Sí. ¡Siempre! La Coral ha estrenado Josep Vila, Javier Busto, Joan Valent, Toni Parera Fons, Francesc Batle, Miquel Brunet, Xavier Gelabert..., muchos estrenos de compositores mallorquines vivos, pero también otros que ya han muerto y cuya obra nosotros hemos estrenado, como es el caso de Joan Maria Thomàs, Jaume Mas Porcel, Antonio Matheu, Antoni Martorell, entre otros.

La Coral Universidad de las Illes Balears tiene muchos hijos. ¡Sois una gran familia! Y esto debe ser importante como empujón para la cultura musical de un pueblo...

Nosotros hemos apostado por todas las edades y condiciones, y en Mallorca se han creado muchas corales a partir de la gente que ha pasado por la de la UIB. El director del Mallorca Gay Men's Chorus cantó con nosotros muchos años, y ahora han hecho este grupo coral. Creo que hemos sembrado mucho. No hemos competido. Hemos hecho cooperación y, además, hemos interpretado todos los literatos que hemos podido, como Alcover, Borja Moll, Maria del Mar Bonet... Hemos estado abiertos a todo tipo de música: Bonet, Lluís Llach, Joan Pons, Ovidi Montllor, Cap Pela...

Y también habéis cantado ante el papa, y en Estados Unidos, en la catedral de Nueva York...

Pero siempre con el sello de la universalidad. Hemos hecho desde canto gregoriano a música contemporánea.

El experto en comunicación Sebastià Serrano habla de la importancia de hacer canto coral para hacer equipo... 

Totalmente de acuerdo. Creo que el canto coral tiene una premisa fundamental y es que cualquier persona puede cantar. Y, si hay una buena atmósfera, se llega a una capacidad de experiencia y emociones inolvidables. ¡Recuerdo, en Polonia, saliendo de la iglesia, a todos los cantores llorando de emoción!

El canto coral te ayuda a realizarte físicamente y psíquicamente.   

¡Ah! Y también es una agencia matrimonial. Yo tengo mujer, Dolors, que la conocí en la Coral, y de la Coral han salido muchas parejas

Fecha de publicación: Wed Jun 03 14:12:00 CEST 2015