«Esta operación ha permitido que se fijen en la UIB y en la investigación que se realiza en ella, a la altura de las mejores universidades del mundo»

Joan Perelló, director general de SANIFIT

Joan Perelló es el director general de SANIFIT. Tiene 36 años y es de Binissalem. Nos recibe en una pequeña oficina, la sede de SANIFIT, que se encuentra en el ParcBIT. Pasa 70 horas semanales trabajando: es profesor ayudante doctor de la UIB, pero desde 2013 es también el director general de una empresa mallorquina, SANIFIT, que él mismo cofundó en 2004, junto con Bernat Isern, a partir de la investigación del Laboratorio de Litiasis Renal (LILR) de la UIB. SANIFIT ha conseguido atraer una inversión de 36,6 millones de euros, la más grande conseguida por una empresa del sector biotecnológico en España y una de las más grandes de Europa. La financiación permitirá continuar el desarrollo clínico de un medicamento, el SNF472, que, si todo va bien, tomarían los enfermos que hacen diálisis para evitar calcificaciones en el futuro.

Son muchos millones encima de la mesa. Impresionante y casi un sueño, ¿no es verdad?

Pues mira, es cierto, pero para mí la noticia realmente no es la inversión, que también es importante, evidentemente, sino que casi lo es más el tipo de inversores que han creído en nosotros, y que son inversores líderes especializados en ciencias de la vida en Europa, además de dos empresas farmacéuticas, una de ellas Baxter Ventures, que es la empresa líder mundial en productos para la diálisis y que ahora, gracias a esta operación, ya es accionista de SANIFIT.

La operación liderada por Ysios en la que también han participado los accionistas actuales, entre ellos "la Caixa" y HealthEquity, ha contado con la participación de otros fondos internacionales. Debemos tener en cuenta que ninguno de estos inversores (Lundbeckfond Ventures, Forbion Capital Partners, Gilde Healthcare, Edmond de Rothschild Investment Partners, y Baxter Ventures), por diferentes motivos, no habían invertido nunca en España. Ahora saben que existe un lugar, las Illes Balears, y una universidad en la que se hace ciencia al mismo nivel que en cualquier otro lugar del mundo. Y saben que en estas islas hay emprendedores y gente con tanto talento como en cualquier otro sitio.

Pongamos marcha atrás... ¿Cuál es la historia de SANIFIT?

Bernat y yo fundamos SANIFIT en noviembre de 2004, y yo me doctoré en 2005. Habíamos ganado un concurso de innovación del Govern balear, y eso fue como un empujón, porque, además, uno de los requisitos del premio era que tenías que montar la empresa.

SANIFIT es la continuación de todas las investigaciones originadas por el equipo de Fèlix Grases, en el Laboratorio de Litiasis Renal del IUNICS.

En 2004 creamos SANIFIT. Fueron dos años y pico de organización, de pensar ideas, de hacer algunos estudios iniciales..., pero fue en 2007 cuando "la Caixa" fue la primera inversión y vivimos una etapa de crecimiento y consolidación. Todo iba más o menos bien hasta 2012, cuando tuvimos que congelar las actividades. Pasamos de ser trece personas a ser dos. Mi compañero Bernat y yo, que éramos los fundadores, salimos de la empresa durante más de un año para no ser una carga y para ver si lo levantábamos. No era una situación concursal porque, de hecho, teníamos muchos proyectos competitivos públicos aprobados, pero el dinero no llegaba. Mientras tanto teníamos que mantener patentes, nóminas... Al final tuvimos que parar y trabajar mucho para poder volver a arrancar. Fue muy duro. El año 2013 licenciamos una pasta de dientes a una multinacional, que nos hizo un pago importante. Aquella operación nos permitió salir del pozo. Era un dentífrico blanquedor que también elimina la tosca de los dientes.

Debemos tener presente que le 90 por ciento del presupuesto de SANIFIT es investigación. De hecho, ahora con esta ronda, en el año que viene, SANIFIT sera el 10 por ciento del presupuesto de investigación de las Illes Balears. Hasta ahora la contribución de la biotecnología balear a la inversión en R+D ya era importante. En las Illes Balears hay 50.000 empresas. De estas 50.000 tenemos 25 de biotecnología, y éstas ejecutan el 30 por ciento del presupuesto de R+D privado. El año que viene, con esta ronda, triplicaremos el presupuesto de la inversión privada. Estamos contentos... Está muy bien cuando piensas que venimos de tocar fondo...

Y ahora, con la financiación obtenida, os dedicaréis a desarrollar el SNF472, que es un medicamento para el tratamiento de enfermedades cardiovasculares relacionadas con la calcificación en pacientes con enfermedad renal. ¿Nos explicas cuáles son las fases del proyecto?

El producto lo realizamos con dos indicaciones. Para enfermedad cardiovascular en diálisis y para una enfermedad rara, que se llama calcifilaxis. En cuanto al fármaco para la enfermedad rara, los estudios clínicos son más pequeños, porque hay menos pacientes que la padecen y, por lo tanto, los costes y el tiempo que le tienes que invertir son menores. Lo que propusimos el año pasado a los inversores era ir hacia un tratamiento de esta enfermedad rara y, si la cosa iba bien, cerraríamos la segunda parte de la inversión. Continuando con la búsqueda de financiación, coincidí con la gente de Ysios Capital, el fondo que ha liderado esta operación de inversión que aceptaron liderar la ronda de financiación y propusieron hacer el desarrollo en paralelo para las dos indicaciones anteriores, ya que así se ganaba en tiempo de vida de la patente. Y claro, se trata de una operación grande, porque los estudios clínicos así lo requieren.

¿En qué fase estáis ahora?

En cuanto a la enfermedad rara, entraremos en un estudio de fase II, con 15 enfermos, y después en uno de fase III, de 50 a 100 enfermos. Si todo va bien y no hay nada nuevo, que eso es decir mucho, en 2019 podríamos tener el medicamento en el mercado para tratar la calcifilaxis.

En 2014 empezamos a dar el medicamento a personas, voluntarios sanos. Antes de todo debes demostrar la seguridad del producto administrándolo a voluntarios sanos, y a continuación pasas a administrarlo a enfermos, en este caso enfermos dializados. El año pasado hicimos otra ampliación de capital, empezamos la fase clínica Ib de estudio con enfermos, que acabará en noviembre, y está dando resultados muy positivos tanto en cuanto a la seguridad como a actividad farmacológica.

La fase siguiente, la fase clínica IIb, consiste en mirar la eficacia del producto en pacientes, y se realizará un estudio con 400 enfermos, que se desarrollará entre 70 y 100 hospitales de todo el mundo. La diálisis se hace de manera diferente aquí que en otros lados, y por eso se busca la representatividad de la muestra en un estudio clínico.

Es de agradecer que os hayáis propuesto sacar un fármaco para una enfermedad rara, que afecta a poca gente. Pocos laboratorios dedican esfuerzos a estas enfermedades...

En este caso yo creo que tiene ventajas. En primer lugar, porque son enfermos que tienen un año de esperanza de vida, y no tienen ningún otro medicamento aprobado para esta indicación. ¡Es un tema de justicia social importantísimo!

 

Esta enfermedad rara también es una calcificación cardiovascular, pero es más periférica. Afecta a pequeñas arterias, que se van calcificando, y si una arteria se calcifica, llega menos oxígeno a ella, y el tejido muere. Este hecho provoca úlceras en la piel que crecen rápidamente, en semanas. La situación nos da una esperanza de vida de un año, a causa principalmente de la infección de dichas heridas, pero el origen es la calcificación cardiovascular. ¡El principio es el mismo!

Para SANIFIT sería muy importante, ya que si demuestras que el producto funciona con la forma más agresiva de calcificación, lanzas un mensaje positivo, y unos años más tarde puedes tener el medicamento aprobado para la otra indicación, «para tratar enfermedad cardiovascular en el paciente de diálisis en general».

¿El objetivo es hacer un medicamento que tomaría todo el mudno que hace diálisis para evitar calcificaciones en el futuro?

Ése es nuestro objetivo. Y ya lo hemos diseñado para que sea de administración intravenosa y se administre al mismo tiempo que haces diálisis. Podemos asegurar que con las ratas funciona muy bien. sus vasos no se calcifican.

Si lo conseguimos sería un gran hito. De hecho, lo que pasa en las Illes Balears es una anomalía estadística. En España no hay ninguna otra universidad que haya puesto una molécula en fases clínicas. Y en cambio, ya hay dos empresas derivadas o spin-off de la UIB que lo han conseguido: SANIFIT y Lipopharma.

Para las calcificaciones, pero el enfermo tendrá que seguir haciendo diálisis...

¡Así es! Lo que espera un enfermo de diálisis es un trasplante de riñón, que a veces no se puede llevar a cabo porque las calcificaciones no lo permiten. Si puedes evitar que esto pase, y reducir el riesgo cardiovascular, le das al paciente tiempo y calidad del sistema cardiovascular, mientras espera para un futuro trasplante de riñón.

Y supongo que tenéis otros proyectos en marcha...

Sí. Y siempre relacionados con el calcio, que es lo que conocemos, y siempre a partir de la investigación que se realiza en el Laboratorio de Litiasis Renal de la UIB.

Ahora estamos en proceso de licencia del producto antitosca en el ámbito veterinario, ya que los perros y otros animales domésticos desarrollan mucha tosca.

Y otra línea que está a punto de salir al mercado es la de un producto contra la osteoporosis. En este caso hemos desarrollado el producto final, que es un suplemento dietético para la salud de los huesos.

Realmente tu caso es un caso de éxito para la UIB... ¿Lo has pensado?

Estoy superorgulloso de ser un producto UIB. Personalmente, alumno de Química; doctorado en la UIB; después profesor asociado y profesor ayudante doctor; emprendedor y creador de una empresa que nace totalmente de la UIB.

Me hubiera gustado hacer un postdoc tradicional, pero lo he hecho en SANIFIT, donde fui durante tres años investigador Torres Quevedo. Creo que es muy importante salir afuera, ves otras maneras de trabajar y otras culturas. Solo el año pasado cogí 150 vuelos, y te das cuenta de lo enriquecedor que es ver cómo trabaja otra gente. De hecho, nosotros el primer estudio con enfermos lo hicimos en Londres y Manchester, y la fase Ib actual se ha llevado a cabo en el Hospital Clínic de Barcelona, y en ninguno de los tres centros ha sido igual. Todo suma. Y es importante.

Fecha de publicación: Fri Oct 02 13:42:00 CEST 2015