«Como juez puedo contribuir a cambiar la sociedad»

Maria del Mar Soler 

Maria del Mar Soler (sa Pobla, 1970) es juez. Cursó Derecho en la UIB. Dedicó 13 años de vida a estudiar para conseguir dedicarse a lo que era su vocación desde que era niña y ya ponía paz a las disputas. Hablamos con ella en el despacho pequeño y ordenado de los juzgados de la avenida Alemanya de Palma. ¡Un trabajo tan importante desde un rincón tan pequeño! La voz, suave, y unos ojos grandes y limpios recrean buenos momentos vividos como estudiante en la UIB, al mismo tiempo que habla con pasión del trabajo que hace y que la hace crecer como persona cada día.

Un paso atrás..., ¿qué recuerda de sus años en la UIB?

Cursé Derecho desde 1987 hasta 1992.

De pequeña decidí que quería ser juez o médico. Cuando acabé COU, para hacer Medicina necesitaba mucha nota y salir fuera. Así que decidí hacer Derecho, con el único objetivo de ser juez. La familia siempre me recuerda que desde muy pequeña tenía el sentido de la justicia muy presente. Cuando veía una cosa que no estaba bien, me metía, intervenía e intentaba poner paz. En mi caso era muy vocacional.

¿Dónde ha trabajado estos años?

Hace quince años que trabajo y he pasado por diferentes juzgados. Tras las oposiciones fui primero a la escuela judicial en Barcelona, en Vallvidrera. Y un año en Madrid, en los juzgados de la Plaza de Castilla. En la escuela judicial subí mucho la nota y podía escoger plaza. Habría podido escoger venir a las Illes Balears, pero decidí quedar en Barcelona. Primero estuve en Vilanova i la Geltrú, de 2002 a 2005, año en el que nació mi hija. Después vine a Palma, al juzgado civil. Y después al juzgado de vigilancia penitenciaria, que es el que vigila la actuación de la Administración penitenciaria. Y ahora estoy en juzgado penal de ejecutorios, al que llegué hace apenas tres meses y donde me encargo de la ejecución de las sentencias que dictan los otros penales. Pero, para mí, la experiencia definitiva ha sido la de la vigilancia penitenciaria, la de ser juez de la prisión. Llevaba todas las prisiones de las Illes Balears. Aquí fue cuando pensé que había valido la pena estudiar tanto. ¡Todo el tiempo de estudio y de prácticas,  que es muy duro, ha valido la pena!

El apoyo de la familia, con tantos años de dedicación al estudio, debe ser vital...

Tuve la suerte de tener apoyo económico y moral, lo que es indispensable. Tengo buenos recuerdos de los años de facultad, y mis mejores amigos continúan siendo los de aquellos momentos. De todas maneras, creo que a los que hemos estudiado en Palma, aunque satisfechos de haberlo hecho, siempre nos queda una espinita de saber qué hubiese pasado si hubiésemos salido fuera, qué habríamos hecho....

Pienso que estudiar aquí o fuera es un tema muy personal y que no solo tiene que ver con la Universidad de aquí o de allí, sino sobre todo con factores personales, cómo eres tú, si quieres una excusa para salir, si no quieres dejar a la familia...

¿Qué  consejos daría a alguien que quiere ser juez ahora? ¿Lo animaría?

Solo si es realmente vocacional. En el sentido que es mucho trabajo, y no te sientes acompañado ni por la opinión pública, ni por los estamentos que en teoría te deberían dar apoyo o proteger. En cuanto al sueldo, los jueces de España somos los que cobramos menos de Europa, con una diferencia abismal, por tanto, no se puede escoger ser médico pensando en el sueldo que tendrás... (aunque es más alto que la media de los sueldos en España, pero nada que ver si lo comparas con Europa). Yo lo animaría si tiene voluntad de servicio público. Porque es un trabajo con el que contribuyes a cambiar la sociedad, en cada uno de los casos que tocas, y con tu forma de hacer de cada día.

¿Y tiene esta sensación de contribuir a cambiar cosas?

La tengo, y la tuve sobre todo cuando estuve trabajando en la prisión. Porque cambié muchas maneras de hacer de personas, e incluso de instituciones. Estuve seis años. Y lo que me gustó de la vigilancia penitenciaria es que tú tomas una decisión y se cumple el mismo día. No es tan lento. Y además, tu decisión afecta directamente a aquella persona. Le doy un permiso a alguien y sale y se va con la familia. Las decisiones se ejecutan directamente, y esto no pasa en otros juzgados.

Que, de hecho, esta es una de las quejas que tiene la sociedad del funcionamiento de la justicia... ¿pero los jueces inspiráis respeto?

Creo que basta leer los medios de comunicación para ver que en realidad la sociedad no nos respeta. Se cuestionan constantemente nuestras decisiones. Evidentemente tiene que haber crítica, pero pienso que siempre se parte del hecho que lo hacemos mal, y las cosas que se hacen bien no quedan reflejadas. Lo que veo es que la institución de la justicia no es la institución del Estado más valorada. Nosotros tal vez tampoco no sabemos transmitir nuestro trabajo y no sabemos llegar a la gente. Tal vez si la gente creyese más en los jueces, esto ayudaría... En España —lo exige la Constitución— tota resolución judicial se debe fundamentar. Pero nos exigen tanta motivación porque en el fondo hay desconfianza. En Francia, un juez similar a un juez de vigilancia penitenciaria de aquí, se va a la prisión a hacer su trabajo. Tiene un montón de expedientes sobre la mesa. Los mira y él dice sí o no. No debe justificar nada. Se confía que una persona que es juez tendrá el criterio para decidir, sin tanta justificación. Tal vez entre poc i massa la mesura passa.

La UIB debe ser una buena Universidad. Usted misma es un ejemplo de éxito...

La UIB, cuando yo estudiaba en ella, era de un nivel altísimo y con catedráticos extraordinarios.

Yo solo he estudiado aquí y no puedo comparar, pero sí que es verdad que gente que hemos salido de la UIB tenemos cargos al más alto nivel, cuando en las oposiciones competíamos con gente de todas las universidades. Esto dice mucho de la institución.

¿Es difícil ser justo?

¿Pero qué es ser justo? Al final lo que intentamos hacer en este juzgado y en el juzgado de vigilancia penitenciaria es buscar el equilibrio entre lo que espera la víctima y cómo podemos tratar a la persona que ha delinquido, para que no reincida. Y es difícil. Sería un poco encontrar este equilibrio entre retribución, reparación, rehabilitación, resocialización..., y no es fácil. Cada caso es diferente. Intentas no trabajar con expedientes sino con personas. ¡Pero claro, cuando tienes 10.000 ejecutorios es imposible! Tienes que valorar la situación familiar, y mil cosas más..., y esto me gusta, este abanico que me da la ley me gusta.

¿Y se va a dormir tranquila?

Sí, duermo tranquila, normalmente. El comportamiento humano es imprevisible. Hay factores que no puedes controlar. Lo que debes intentar es no poner callo y no dejarte llevar por circunstancias que han afectado a otros casos. Te debes mantener frío. Y no es fácil. Ver cada caso y valorarlo de manera aislada.

Maria del Mar Soler es uno de los cuatro exalumnos de la UIB que aparecen en el vídeo institucional.

Fecha de publicación: Thu Nov 12 13:07:00 CET 2015